LOS DIEZ MANDAMIENTOS (DE LOS MILES QUE HAY) - Moisés (Domínguez)
Miércoles, 25 Abril 2007Lo único bueno que tienen las fallas cuando se acaban es: 
1º. Que duermes.
2º. Que tienes tiempo para echar la vista atrás y sacar conclusiones, apuntes, esbozos y teorías. Sobre todo si eres un majarón de la fiesta, y convencido de que en más de una meterás la pata.
Como ya he dormido, y me he dormido a la hora de cumplir el encargo que me encargó la comisión de Santa María Micaela, paso directamente al punto 2.
Con 381 fallas en la calle, la fiesta es lo suficientemente rica como para poder extraer todos los años aspectos interesantes sobre el monumento fallero. Incluso en años como éste de 2007, que no ha sido especialmente llamativo por ningún aspecto novedoso. Vivimos un momento artístico muy bueno. La evolución está plenamente consolidada y sin vuelta atrás. Las de 2007 no tienen nada que ver con las fallas de 1997. La entrada de nuevos artistas y nuevas técnicas han aportado aire fresco a los monumentos. Como aire fresco entendemos cambiar algo las figuras que vemos plantadas. Poco es, pero algo es algo. Las fallas siguen teniendo remates, cuerpos centrales y escenas. Y siguen temáticamente los aspectos de actualidad. Eso no es nuevo.
Pero a poco que echamos la vista atrás, hay retales que debemos salvar de la hoguera. Hay muchos e interesantes. Me quedo con estos diez aprovechando ventajístamente lo de llamarme como me llamo (vaya tontería, tú). A ver si el blog se mueve y el resto va poniendo también más y más aspectos.
Yo me quedo con estos diez:
1. Ingenio y Gracia. Lo sorprendente es que incluso se ha creado una asociación que reune a los más grandos de dos conceptos que se parecen en algo: salir del convencionalismo. Pero que son muchísimas veces no sólo dispares, sino incompatibles. ¿Y a nadie se le ocurre algo?. Porque cualquiera de las fallas de Rafael Ferrando o de Daniel Jiménez les
puedes alabar su originalidad, su esmero temático, su esto su aquello, pero reirte… te ríes lo justo. Y la de Puche (Quart-Palomar) o la de Alejandro Santaeulalia (Ramiro de Maeztu-Leones) te podían hacer gracia —con la segunda te partías—, pero tampoco eran el no va más de originalidad. Posiblemente, de lo más compensadito en ambos aspectos fue, fíjate lo que son las cosas, la de Baja-Mesón de Morella, con el poco consistente Marcelino Beltrán presentando un trabajo que no era el más original ni el más gracioso, pero que estaba muy bien en ambos aspectos. Incluyendo un detalle tan curioso como el de incluir una figura de la falla grande en el monumento infantil.
De cualquiera de las formas, todas las aportaciones antes reseñadas son de lo más salvable del año.
2. Portal de Valldigna. Siguiendo con la originalidad, se organizó tanto ruido con la presencia del colorín en esta comisión del Carmen, que pasó desapercibida la asombrosa falla en el aire de Ignacio Ferrando. Está claro que no es la primera vez, pero la composición y la idea fue de lo más provocador artísticamente del año.

3. Me decía Vicente Llácer un par de meses antes de la plantà «Poner a Pinocho junto a Michael Jackson no es por lo de los líos que ha tenido éste con los menores». Pues suerte que no, porque la expresión del muñeco y donde le está metiendo mano el friki de los frikis es de lo más cabroncete del año. Mira que se echan de menos los remates dinámicos. Este fue uno de ellos.

4. Murillo-Palomar. Afortunadamente, esta veteranísima comisión se ha recuperado después de haber estado en un tris de desaparecer. Incluso este año firmaron con José Vicente Cebrián, el artista que les ha ayudado en estos años. La única pena es que el monumento fuera demasiado convencional. Algunas de las fallas que plantaron en super-precario las he visto más ingeniosas. Sobre todo, la de 2005 que les valió un premio y que criticaba, con cuatro chapas la nueva concepción arquitectónica del barrio.
5. República Argentina-Dr. Pallarés Iranzo. Lo que hace una buena contratación. Hasta ahora era una de las comisiones con menos que decir en materia de monumento fallero. Desde la llegada del sello Martínez Reig merece la pena. De las interesantes de la clase media.

6. Manuel Viguer. Bien llevado, es uno de los artistas más interesantes que hay. En convencional y en atrevido, de su cabeza salen ideas excelentes. Me da la sensación de que se está desaprovechando un talento que, bien encauzado, es interesantísimo.

7. Batallla de Almansa. Que dos formas más diametralmente opuestas de abordar uno de los temas más olvidados del año (éste y el de la Riada). Diferentes ideológicamente y diferentes artísticamente. Más convencional la obra de Martínez Aparicio, pero con las ideas bastante claras. Y mordaz hasta la extenuación el de Arrancapins. Me quedo con éste por sus enormes cargas de profundidas, por las no pocas verdades que abordaba (en otros casos, sus verdades) y por ser una de las fallas más pensadas del año.

8. Miguel Ballester. Me cuentan que este año ya se deja las fallas. Es una pena, porque manos y cabezas de ese tipo nunca están de menos. Y eso, pese a que alguno de sus proyectos de este año se han quedado por debajo de lo esperado. Pero de este tipo son, ahora mismo, los artistas del futuro.

9. Hierros-Juan Bautista Perales. Mira que es interesante Mikel Toledo y mira que suele funcionar bien. Desconozco si no planta más porque no le llaman, pero es un artista más que estimable. No es un revolucionario. Sus monumentos entran dentro de lo estéticamente correcto, pero tienen algo que los hace interesantísimos para esos niveles medios. Este año se ha llevado el tercer premio en Cuarta B y permite a su comisión, por sexto año, formar parte de las importantes.
10. Nou Campanar. Cuando se le caían las fallas, Juan Armiñana era el cocorroto. Y ahora todos le bailan el agua, mendigando dios-sabe-qué. Me sorprente (bueno, no, no me sorprende) la cantidad de personas que ahora dicen la frase manida: «mi amigo Juan Armiñana». Sólo espero que no se le suba el éxito a la cabeza. En la fiesta hay personajes que el problema no es que no sepan perder, sino que no saben ganar y ahora viven repudiados por la comunidad festiva. El caso es que, de su mano, hemos podido disfrutar
de la mejor falla que se ha plantado en la historia de la fiesta. No es ya que fuera la más grande. El tamaño casi es lo menos valioso en un monuemento que no tenía desperdicio (bueno, quizá sí: la escena de la inauguración, con los personajes políticos, que para mi gusto quedó un poco fulera). El resto, desde el labrador que representaba al Desafío al más pequeño de los gusanitos, era sublime. No sé si tardaremos sólo un año en ver algo mejor, pero hemos tenido mucha suerte en coincidir en el espacio y el tiempo con semejante maravilla.
Se podrían seguir escribiendo apuntes y más apuntes. Posiblemente hasta llegar a 381. O quizá más. Quizá para eso está el turno de opiniones del lector. Pero me quedo con la conclusión que apuntaba al inicio: tene mos ahora mismo una fiesta extraordinariamente rica, que aún tiene mucho que mejorar, pero a la que le hacía falta esta lenta, pero segura, evolución que ya no apunta, sino que es una realidad.


